martes, 30 de octubre de 2012

El PTA ha seguido siempre una sola línea marxista-leninista

Por Ndreçi Plasari
Profesor, miembro del CC del PTA,
vice-director del Instituto de Estudios Marxista-Leninistas adjunto al CC del Partido
Albania Hoy, nº 2, 1977

El VII Congreso del Partido del Trabajo de Albania hizo hincapié en que “uno de los principales factores que permitieron a nuestro Partido asegurar su papel dirigente y la hegemonía de la clase obrera de manera completa, monolítica y efectiva, a lo largo de toda su existencia, es su acerada unidad ideológica y organizativa”. 

El propio Congreso fue una brillante manifestación de esta unidad: se caracterizó, de principio a fin, por la unidad de opiniones y elaboró una sola línea, la consecuente línea marxista-leninista del Partido, enriquecida y desarrollada sobre la base de la recapitulación de la experiencia revolucionaria acumulada en la lucha por la construcción del socialismo y la defensa de la patria. 

Los clásicos del marxismo-leninismo enseñan que para el partido revolucionario de la clase obrera, la unidad es el arma más poderosa para hacer frente a los ataques de los enemigos de clase, para superar las dificultades y llevar a cabo las tareas programáticas de la revolución y la construcción del socialismo y la sociedad comunista. La falta de unidad ideológica y organizativa del partido revolucionario y la cristalización de fracciones y líneas antimarxistas en su seno, lo convierten en un partido burgués-revisionista, socialdemócrata, y lo destruyen por completo. “Un partido marxista-leninista que se respete como tal”, dice el camarada Enver Hoxha, “no puede permitir la existencia de dos líneas en el Partido, no puede permitir la existencia de una o más fracciones. Y si eso ocurre, el Partido no puede y no debe permitir su existencia ni por un corto tiempo”. 

Hasta ahora, todos los partidos marxista-leninistas destruidos o convertidos en partidos revisionistas fueron destruidos o convertidos en revisionistas porque se desviaron de los principios marxista-leninistas y permitieron la formación y funcionamiento de líneas opuestas y corrientes antimarxistas fraccionalistas en su seno, siendo en consecuencia incapaces de combatirlos y liquidarlos. La corriente revisionista jruschovista que finalmente cristalizó tras la muerte de Stalin, logró triunfar sobre la línea marxista-leninista y liquidar al Partido Comunista bolchevique cuando este partido se empantanó en la rutina burocrática y perdió su vigilancia, y, en consecuencia, no fue capaz de utilizar los métodos revolucionarios de lucha que una vez utilizó para destruir a mencheviques, trotskistas, zinovievistas, bujarinistas y otros enemigos, para eliminar a los revisionistas jruschovistas. 

El revisionismo ha sido incapaz de echar raíces o triunfar en el Partido del Trabajo de Albania, como lo ha hecho en muchos de los antiguos partidos comunistas y obreros, porque el Partido no ha permitido que se desarrollen o empeoren los elementos hostiles, no ha permitido que los puntos de vista y la actividad de los elementos y grupos traidores antipartido se conviertan en líneas opuestas a la línea política marxista-leninista del Partido. 

Como es sabido, a lo largo de la historia del PTA, aparecieron en su seno enemigos y traidores y se formaron peligrosos grupos fraccionalistas. Pero en nuestro Partido, los grupos enemigos fueron destruidos antes de que pudieran ser capaces de asumir la forma de una fracción y una línea opuesta. Una vez expuestos y combatidos por el Comité Central, fueron combatidos y aplastados por el conjunto del Partido y el pueblo. Así, los grupos y elementos traidores se quedaron  sin seguidores y discípulos declarados, y fueron liquidados. 

Uno de los grupos que realizó actividades hostiles extremadamente peligrosas fue el grupo trotskista de Koçi Xoxe. Su actividad se extendió a muchos campos, especialmente en la vida interna del Partido y la fuerza de seguridad del Estado. Sin embargo, los puntos de vista antimarxistas que eran la base de esta actividad, no llegaron al punto de cristalizarse en una línea distinta. El XI Pleno del Comité Central (septiembre de 1948) y el I Congreso del Partido (noviembre de 1948), que hicieron una evaluación de la línea política del Partido del período de 1945 a 1948, llegaron a la conclusión que no hubo dos líneas en el Partido, sino una sola línea, que era correcta en general, aunque hubo una serie de distorsiones de ella. Estas distorsiones consistieron en algunas tesis y prácticas antimarxistas equivocadas introducidas de contrabando en la línea y la actividad del PTA por el grupo enemigo. Representaban las tesis y prácticas de la política trotskista-revisionista yugoslava. 

Los últimos grupos traidores de Fadil Paçrami y Todi Lubonja, Beqir Balluku, Petrit Dume y Hito Cako, Abdyl Këllezi, Koço Theodhosi y Kiço Ngjela fueron expuestos y destruidos antes de que cristalizaran en líneas y corrientes opuestas en el Partido. 

Ante la unidad monolítica del Partido, ninguno de los grupos y elementos enemigos se atrevió a oponerse abiertamente a la línea del Partido, a aparecer con una línea política opuesta, porque la gran autoridad y la unidad de acero del Partido los hubiera suprimido y los sólidos vínculos del Partido con el pueblo los hubiera aterrado. Por esa razón, trabajaron de forma encubierta, tratando de distorsionar la línea del Partido en un campo u otro, sobre tal o cual cuestión, en su aplicación práctica, para causar problemas y desorganización, para evitar la ejecución de las decisiones, directivas y tareas políticas, económicas, culturales, militares y de todo tipo, con el fin de crear la impresión de que la línea del Partido no era la correcta, esperando el momento oportuno para manifestarse y atacar con toda su fuerza. Pero ese momento nunca llegó, porque fueron descubiertos y combatidos a tiempo, aplastados ideológica y organizativamente, liquidándose sus puntos de vista y su actividad. Todos los comunistas y el pueblo entero, como un solo hombre, apoyaron las decisiones de los Plenos del Comité Central y los Congresos del Partido y al camarada Enver Hoxha, en la condena de estos enemigos, y se pusieron de pie contra cualquier tesis o actividad hostil y contra cualquier elemento traidor. 

Esta experiencia demuestra, por un lado, que existe el permanente peligro de formación de corrientes y líneas antimarxistas en el seno del Partido de la clase obrera, como consecuencia de la feroz lucha de clases entre el socialismo y el capitalismo, como consecuencia de la poderosa y permanente presión que los enemigos de clase internos y externos ejercen sobre el Partido. Por otro lado, demuestra que el nacimiento y cristalización de estas corrientes y líneas no son inevitables: se les debe cerrar el paso. 

¿Cómo hizo el Partido del Trabajo de Albania para impedir la creación de líneas revisionistas opuestas en sus filas? 

Partiendo del principio marxista-leninista de que es inadmisible tener dos líneas en el Partido y de que es inadmisible permitir  la existencia y actividad de fracciones en su seno, el Partido del Trabajo de Albania ha librado una permanente lucha de clases con métodos revolucionarios, dentro y fuera de sus filas, contra los puntos de vista antimarxistas y enemigos, contra las violaciones y distorsiones de las directrices, principios y normas del Partido, contra los defectos y los errores. Esta lucha no ha sido una lucha entre dos líneas sino una lucha para defender, aplicar y enriquecer una sola línea marxista-leninista en el curso de la acción revolucionaria, una lucha para preservar y fortalecer la unidad proletaria del Partido, sin dejar resquicios.

El Partido del Trabajo de Albania no se ha dejado embriagar por sus éxitos, no se ha vuelto engreído ni se ha dejado dominar por la euforia debido a su fuerte unidad, su línea correcta, sus vínculos sólidos con las masas y las grandes victorias logradas bajo su liderazgo. Combatir y no permitir la autocomplacencia, el orgullo, la euforia, significa destruir el terreno para el gusano pequeñoburgués y revisionista, impedir que se introduzca en el Partido y la dictadura del proletariado con el propósito de destruirlos desde dentro. 

Toda pérdida o debilitamiento de la vigilancia revolucionaria, cualesquiera que sean sus causas, implica el mismo peligro. “Gracias a la vigilancia del Partido, a su gran experiencia, perspicacia revolucionaria y cabeza fría”, dice el camarada Enver Hoxha en relación con el descubrimiento y aplastamiento de los últimos grupos de conspiradores y golpistas, “esta actividad hostil fue descubierta en todo su peligro y extensión” 

Nuestra experiencia revolucionaria nos enseña que el Partido nunca debe olvidar o subestimar el gran peligro que lo amenaza, proveniente de los objetivos y la actividad de los enemigos de clase internos y externos y del cerco imperialista revisionista. Sólo permaneciendo siempre atentos, teniendo un conocimiento profundo de los enemigos, los métodos, las formas y los medios de su trabajo destructivo, sin subestimar nunca la presión que las fuerzas enemigas reaccionarias y regresivas de dentro y fuera del país ejercen sobre el Partido, se pueden destruir estas presiones, evitar los peligros y cerrar el paso al ingreso de corrientes y líneas revisionistas opuestas. Es muy importante que el Partido sea consecuente en su estrategia, táctica y práctica marxista-leninistas. Como dice el camarada Enver Hoxha: “a lo largo de toda su existencia, llena de batallas revolucionarias, nuestro Partido ha tenido una correcta línea teórica marxista-leninista, de principio, y la ha aplicado en la práctica”. Las victorias del Partido son “el trabajo de un pueblo y Partido heroicos, el resultado inevitable de la aplicación coherente de la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin”. Esta consistencia del derrotero marxista-leninista de nuestro Partido del Trabajo en todos los períodos de la revolución es uno de los factores fundamentales que han hecho posible impedir la creación de corrientes y líneas opuestas en el Partido. La vacilación e indefinición de sus posturas,  decisiones y consignas, los cambios sin principios de política sobre cuestiones internas y externas, sometiendo esta política a las circunstancias del momento o cambiándola por razones meramente pragmáticas y utilitarias, provocan confusión y desorientación y preparan el terreno a las corrientes y líneas antipartido y a la actividad hostil en el seno del Partido. 

Que se formen o no líneas opuestas en el Partido depende en gran medida de la postura que el Partido adopte con respecto a sus propios defectos y errores. El Partido del proletariado no teme reconocer sus deficiencias o errores en su línea o actividad práctica. Pero, por muy importante que sea reconocer los errores y defectos, es igual de importante estar decidido a luchar hasta el final para corregirlos y saber cómo hacerlo. Los errores, debilidades y desviaciones que no se dan a conocer y no se combaten a tiempo con métodos revolucionarios, pueden convertirse en una fuente para la aparición de grupos, corrientes y plataformas revisionistas. “Cualquier negligencia, exceso o liberalismo”, enseña el camarada Enver Hoxha, “hace un daño incalculable y crea una situación de decadencia. Nadie excepto los enemigos quiere que eso suceda. Pero puede suceder si no luchamos como un solo hombre en torno al Partido... contra estas manifestaciones”. 

Que se formen o no líneas opuestas también depende de la actitud hacia los grupos antipartido, cuando tales grupos se forman en el seno del Partido. La práctica revolucionaria ha enseñado al Partido del Trabajo que no debe permitir, de ninguna manera, la existencia y la actividad de ningún tipo de grupo antipartido, ni por un tiempo breve. Independientemente de las formas y los medios que utilicen, abiertos o secretos, todos los grupos antipartido son igualmente dañinos, por lo que deben ser combatidos y destruidos completamente, de lo contrario, se convertirán en corrientes y líneas opuestas. 

No hay duda de que la lucha contra los grupos, elementos y puntos de vista antipartido es en primer lugar una lucha ideológica. Pero también es una lucha política y organizativa. En la lucha por liquidar las bases ideológicas de cada grupo antipartido, tomaron parte todos los comunistas. También participaron las masas populares. En todas las instancias, se celebraron discusiones en las secciones del Partido. Las masas populares fueron informadas a través de cartas especiales del Comité Central del Partido, recibieron amplias explicaciones a través de reuniones y la prensa, y siempre expresaron su opinión, exponiendo y condenando los puntos de vista ideológicos y políticos antimarxistas y antisocialistas de cada grupo. Esto convenció absolutamente a los comunistas y a la clase obrera del carácter antimarxista y antinacional de los puntos de vista y la actividad de los traidores. Este trabajo, que continuó incluso después del aplastamiento de los grupos antipartido, nunca hubiera logrado plenamente este objetivo si no hubiera estado acompañado de las medidas organizativas adecuadas, basadas en los Estatutos del Partido. El Partido del Trabajo siempre ha ligado estrechamente la lucha ideológica con las medidas organizativas, considerando esto como una condición esencial para el éxito de esta lucha. Después de haber agotado todos los medios de persuasión, nunca se ha permitido que los elementos traidores antipartido permanezcan en el Partido, mucho menos en el Comité Central, cuando se ha demostrado que eso es lo que son. El camarada Enver Hoxha nos dice, “nuestro Partido nunca ha dejado de utilizar medios pacientes de clarificación y persuasión con aquellos que traicionaron y se pusieron en la senda antipartido y antipopular, pero cuando se colmó el vaso y los hechos fueron evidentes, se los arrojó fuera de sus filas sin vacilar y se entregó los conspiradores a los tribunales, que incluso sentenciaron a muerte a algunos. Los enemigos lloraron por ellos, pero la gente se alegraba de que estos traidores hubieran sido eliminados”. Esta es una posición profundamente revolucionaria marxista-leninista. La revolución y la dictadura del proletariado no deben dejar de usar la violencia contra los enemigos del partido proletario, del pueblo y del socialismo. Las contradicciones antagónicas no pueden resolverse de otro modo. Tratar de resolver las contradicciones antagónicas como se resuelven las contradicciones no antagónicas en el seno del pueblo, significa caer en el idealismo y la blandura religiosa, significa renunciar a la lucha de clases. 

La existencia de corrientes y líneas opuestas en el Partido también pueden ser el resultado de la interferencia externa. Los revisionistas yugoslavos no dejaron piedra sobre piedra con tal de convertir el grupo de Koci Xoxe en una corriente antimarxista en todo el Partido, después de que este grupo se convirtiera en una fracción en la dirección del Partido, y se asegurara de que esta tendencia trotskista-revisionista triunfaría sobre la línea marxista-leninista del Partido. Los revisionistas soviéticos, también hicieron intentos persistentes, ya sea directamente o a través de Liri Belishova y Koço Tashko, para dividir el Comité Central del Partido, con el objetivo de hacer que el camino revisionista jruschovista triunfe sobre el camino marxista-leninista del Partido. No hay un solo grupo antipartido destruido por nosotros, que no haya tenido el estímulo y el apoyo de los enemigos externos del marxismo-leninismo. El VII Congreso del Partido señaló que los últimos grupos de conspiradores descubiertos y destruidos en nuestro Partido, actuaron en coordinación con algunas potencias extranjeras revisionistas. Pero todos los esfuerzos de los enemigos externos del marxismo-leninismo por sembrar la semilla del desorden y la degeneración burguesa-revisionista en el Partido del Trabajo, por crear corrientes y líneas opuestas en sus filas, han fracasado ante la postura firme y principista del Partido hacia la injerencia extranjera. La lucha contra toda injerencia externa ha protegido al Partido contra el peligro de la división y la degeneración, contra el seguidismo a una u otra corriente de revisionismo internacional, ha fortalecido su vigilancia y ha aguzado su perspicacia de clase. La experiencia de esta lucha enseña que no hay forma más segura de seguir siempre una línea correcta revolucionaria que desarrollar y ejecutar esta línea de manera independiente, sobre la base del marxismo-leninismo que es la única brújula para todo verdadero Partido de la clase obrera. Para preservar y fortalecer la unidad del Partido, para impedir la formación de líneas opuestas en su seno, se debe aplicar siempre, fielmente y de forma revolucionaria, la línea política y los principios y normas del marxismo-leninismo, consagrados en los Estatutos del Partido. Al apartarse de la línea marxista-leninista, el PCUS y los otros antiguos partidos comunistas y obreros que traicionaron la causa del marxismo-leninismo, rechazaron, al mismo tiempo, los principios y las normas del partido revolucionario de la clase obrera, abandonándolos o convirtiéndolos en fórmulas inertes. 

Por eso, el VII Congreso del Partido subrayó una vez más que “la aplicación fiel y revolucionaria de la línea del Partido y los principios y normas leninistas en la actividad de todos los órganos dirigentes, de cada sección del Partido y de cada comunista, es de importancia decisiva” para la preservación y el fortalecimiento de la unidad del Partido.

La amplia experiencia y la firme trayectoria revolucionaria del Partido del Trabajo de Albania, enriquecidas con las ideas y decisiones del VII Congreso, aseguran que en el futuro tendrá, como siempre, una acerada unidad ideológica y organizativa marxista-leninista  y una sola línea marxista-leninista, condición indispensable para lograr el liderazgo indivisible de la clase obrera en la construcción completa de la sociedad socialista y comunista.
 

Fuente: http://ciml.250x.com/archive/pla/english/at_1977_2_plasari_pla_ml_line.html

Traducción para “Crítica Marxista-Leninista” de S. Fiume.

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